Para realizar las mediciones de consecución de objetivos se utilizan indicadores o KPI´s. Los indicadores se diseñan de forma que permitan conocer a través de ellos el avance en el logro de los objetivos de todas las áreas de la organización. Todos los indicadores de cada una de las áreas juntos, forman el plan estratégico de la empresa.
Cada uno de los procesos se debe diseñar para satisfacer una necesidad o expectativa del cliente, por lo que los podemos llamar procesos orientados a resultados. Los responsables y colaboradores de cada proceso deben asegurar el cumplimiento de los mismos y trabajar en mejorarlos de manera continua.
Lo más habitual es partir de un modelo básico que se realiza analizando cada indicador. Es normal que los indicadores sean modificados en el tiempo ya que pueden sufrir modificaciones y ajustes que permitan obtener índices de mayor calidad. Una vez definidos e implantados los indicadores será necesario configurar los tiempos y la frecuencia en la que se realizarán las mediciones. El paso del tiempo aportará cada vez más datos de calidad que permitirán comparar y acomodarse poco a poco a la realidad.
Es importante considerar al cliente con la relevancia que merece y no verlo como un integrante más de la cadena de proceso. No comprender esta importancia puede hacer que las organizaciones caigan en el error de diseñar procesos que no ofrecen un valor añadido. Además, al cometer ese error, se pueden realizar mediciones cuyo enfoque no gire en torno a la satisfacción del cliente, por lo que las acciones a seguir serán también erróneas.
